Sospecho que soy TDAH. Características del TDAH en adultos

Como se manifiestan la inatención, hiperactividad e impulsividad en adultos con TDAH.

El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) o como se conoce desde una perspectiva neuroafirmativa, la atención divergente, es una condición neurodivergente, aún muy mal entendida por la mayoría de personas.

Y lo que nos ha ocurrido a muchas, (y a algunos hombres también) es que siendo adultas nos ha costado bastante identificarnos con este perfil porque las nociones (incompletas y desfasadas) de lo que es el TDAH no nos encajaban con la visión y la narrativa que teníamos de nosotras mismas hasta el momento.

Así que empecemos por definir qué es el TDAH desde una visión actualizada, y desde el paradigma de la neurodiversidad.

¿QUÉ ES EL TDAH EN ADULTOS?

¿Es el TDAH una falta de atención, un déficit de esta como siempre se ha creído?

Esta percepción de que lo que ocurre cuando se es TDAH es que hay una falta de atención viene de las “gafas neurotípicas” y del paradigma médico que nos mira desde fuera y no viendo como realmente funcionamos por dentro las personas que somos así.

Desde el paradigma de la neurodiversidad, que nos mira desde dentro, lo que ocurre es una atención que está en todas partes. Y un problema de regulación de la misma, no un déficit.

Tradicionalmente se ha juzgado el TDAH desde lo que se ve desde fuera, los síntomas conductuales, lo que la persona hace, su comportamiento: el que parezca que no escuchas cuando te hablan, el que te tengan que repetir las cosas, el que te despistes, que tengas olvidos, que cambies de trabajo frecuentemente, etc.

Y claro, si lo entendemos como un problema conductual, solo hay que dar ese pequeño paso donde la conducta se asocia a la voluntad, a algo que está en tu mano cambiar.

Y ahí surgen esas gafas morales con las que se nos mira a las personas TDAH y con otras neurodivergencias.

Porque si te comportas de determinada manera, es porque eliges hacerlo. Es decir, no escuchas o no prestas atención porque no quieres, porque no te interesa o no te da la gana. O lo que te ocurre es que eres irresponsable, o vago, o un desastre, o mal amigo, mala pareja…y si quisieras podrías cambiarlo.

Y claro, como toda conducta tiene consecuencias, en el TDAH no son infrecuentes los problemas en las relaciones, infidelidades, divorcios, no acabar estudios o proyectos, despidos, etc.

TDAH Y MEMORIA DE TRABAJO

Cuando nos miramos desde el prisma de la neurodivergencia, cambiamos las gafas morales por las gafas biológicas: si te repiten cuatro veces la misma cosa y te sigues sin enterar no es porque no quieras prestar atención, o no te importe la otra persona, es por cómo funcionas por dentro, y en estos casos en concreto, por cómo funciona tu memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es la que te permite mantener y manipular la información cognitiva, osea, los pensamientos en tu cabeza. Cuando falla la memoria de trabajo, la información “se pierde”.  Siendo TDAH es como si nuestros pensamientos fuesen hojas arrastradas por ráfagas continuas de viento.

Los problemas en la memoria de trabajo se manifiestan de muchas maneras, por ejemplo, tienes que releer varias veces lo mismo porque no te has enterado, o vas a una habitación y cuando estás ahí no recuerdas a qué ibas.

O se ve en tareas donde te están diciendo verbalmente instrucciones, por ejemplo, cuando te dan una dirección y solo eres capaz de retener y acordarte de una parte de la información.

Pero empecemos por el principio y veamos las tres características principales del TDAH, teniendo en cuenta que el DSM-5-TR (o manual diagnóstico de trastornos mentales) los tipifica no como características sino como dos conjuntos de síntomas (inatención e hiperactividad/impulsividad).

INANTENCIÓN, HIPERACTIVIDAD, IMPULSIVIDAD EN EL TDAH ADULTO

El TDAH se diagnostica en base a estas tres características. Aunque no están recogidas como criterios diagnósticos de TDAH aun, la función ejecutiva y la (des)regulación emocional son dos procesos fundamentales cuando hablamos de atención divergente.

Vamos por partes.

La inatención está en el terreno de la cognición. Es esto tan típico del TDAH de “me cuesta concentrarme”, y es solo la punta del iceberg de este neurotipo.

La inatención tiene que ver con la incapacidad o dificultades para mantener la atención en un estímulo concreto durante un periodo de tiempo necesario y la mayoría de las personas TDAH la experimentamos.

Se traduce en todos esos: “donde he puesto…(lo que sea que hayamso perdido esta vez)”, es decir, la inatención es la responsable de los despistes y olvidos. Y se ve en conductas como, por ejemplo, esos errores por descuido como cuando te equivocas en una cuenta matemática porque no te has fijado bien en qué hay que hacer, aunque sepas hacerlo.

O te cuesta estar centrado en la reunión de trabajo, o en clase.

La distracción en personas TDAH no solo viene de estímulos externos, sino también internos, osea, del mundo que tenemos de la piel para dentro, de nuestros pensamientos, por ejemplo. Así, muchas personas TDAH tenemos tendencia a soñar despiertas y no es raro que nos digan desde pequeñas que estamos empanadas o en nuestro mundo.

La segunda característica es la hiperactividad y puede ser tanto externa como interna, es decir, motora y cognitiva.

La motora es la que es visible para otros: la inquietud motora o el «no poder estarse quieto» se traduce en por ejemplo, empezar algo y dejarlo porque vas a explorar otra cosa que ha llamado tu atención en ese momento. O en que estés en reuniones de trabajo o en clase y te levantes con cualquier excusa o te retuerzas en la silla y cambies constantemente de postura.

La hiperactividad interna o cognitiva tiene que ver con una actividad mental no solo intensa sino rápida. Esta actividad se traduce en tener una especie de aceleración en los pensamientos, lo que por cierto, contribuye a la distracción. Este tipo de hiperactividad no es tan visible para otros y si no se entiende en el contexto del TDAH se puede malinterpretar como un síntoma de ansiedad, por ejemplo, cosa, por cierto, muy común en mujeres TDAH.

La tercera característica es la impulsividad y se refiere a los retos en el control inhibitorio, o en otras palabras, a la dificultad para controlar los impulsos. Es decir, cuesta inhibir el impulso cuando este no es adecuado al contexto.

Esto se traduce en por ejemplo, que respondas antes de que tu interlocutor haya acabado la pregunta o interrumpas antes de que termine una frase, o digas lo primero que se te viene a la cabeza sin haberte parado a pensarlo. También tiene que ver con tomar decisiones rápidas sin valorar las consecuencias, o con conducir de forma temeraria.

En este sentido, decir que pueden aparecer conductas asociadas a estas dificultades en el control inhibitorio como son comer, jugar o usar pantallas de modo compulsivo.

De la mano de la impulsividad muchas veces aparece la impaciencia, la cual se relaciona sobre todo con la inhibición y la regulación de la conducta  y se traduce en que te cueste estar en una fila esperando o en medio del tráfico, por ejemplo.

También tiene que ver con querer resultados YA, en procesos o proyectos que requieren de un tiempo, como la terapia, por ejemplo.

La impulsividad también afecta a la parte de las emociones, haciendo que reacciones de forma desproporcionada a la situación o que saltes a la mínima.

DESREGULACIÓN EMOCIONAL Y DISFUNCIÓN EJECUTIVA EN EL TDAH

Aunque algunos autores como Faraone y sus colaboradores plantearon en 2019 que la desregulación emocional del TDAH debería considerarse una característica nuclear porque la mayoría de personas TDAH la presentan y sienten que afecta considerablemente a su vida, a día de hoy no está incluida en el DSM-5-TR como tal.

Hablaré en otro post de ella puesto que es una de las cosas del TDAH que más sufrimiento causa y por la que muchas personas TDAH buscan ayuda psicológica.

Por último, en el TDAH hay que considerar la disfunción ejecutiva o los retos en la función ejecutiva (según lo nombremos desde el paradigma médico o el paradigma de la neurodiversidad).

Al igual que la desregulación emocional no está incluida en el DSM-5-TR como característica nuclear, aunque ya en los años 90 autores como Barckley propusieron que se incluyese como tal.

¿Qué son las funciones ejecutivas?

Son esos procesos cognitivos que nos ayudan a ejecutar la acción, nos ayudan a por ejemplo, decidir qué tengo que hacer y cómo, planificar cuanto tiempo me llevará la tarea, cuales son los pasos que tengo que dar y en qué orden.

Y aquí también podemos incluir la regulación emocional como esa gestión de emociones para mantener la calma y la motivación con la tarea (y no frustrarnos cuando algo nos resulta difícil que es lo que nos ocurre a muchas personas TDAH).

Además de la frustración ante tareas que nos resultan difíciles, aburridas o repetitivas, los retos en las funciones ejecutivas se traducen en los problemas para empezar la tarea (ese “sé que tengo que ponerme a ello, PERO NO PUEDO”), y también para acabarla. O en el dejar las cosas para el último minuto. O con el manejo deficiente del tiempo o como se llama ahora “ceguera temporal”, que hace que no sepas calcular bien lo que te llevará hacer una tarea, por ejemplo.

EVOLUCIÓN DEL TDAH EN EL TIEMPO Y CÓMO SABER SI SOY TDAH DE ADULTO

Por último, es común que estas características del TDAH cambien con los contextos y evolucionen en el tiempo.  Es frecuente que siendo más jóvenes tengamos más problemas de impulsividad y con los años aparezcan problemas que tienen que ver con la función ejecutiva.

En otro post te hablaré de perfiles de TDAH donde hay una alta compensación, y por lo tanto donde estas características de las que habla el post son apenas visibles desde afuera.

En la mayoría de casos estos perfiles que se denominan sobre todo de tipo inatento son los de esas mujeres TDAH que han pasado desapercibidas hasta ahora y en algunos casos han recibido diagnósticos incompletos o inadecuados sobre todo de ansiedad, depresión o incluso trastorno bipolar.

Por último, quiero recordarte que reconocerse en algunas o muchas de estas características (especialmente si ya tienes otra neurodivergencia como autismo o altas capacidades) no quieren decir necesariamente que seas (o tengas) TDAH.

Un diagnóstico de TDAH es bastante más complejo que una lista de características y experiencias, y requiere valorar la historia personal desde la infancia, la presencia de estas características a lo largo del tiempo y en diversos contextos, valorar si hay otras posibles explicaciones alternativas para los mismos, etc.

Un abrazo

María

Si sospechas que eres TDAH, necesitas terapia o quieres saber cómo sería una evaluación de autismo, TDAH o altas capacidades, escríbeme y te explico lo que necesites.

¿Sospechas que eres TDAH o ya lo sabes y quieres compartir tu experiencia? Deja un comentario más abajo.

1 comentario en “Sospecho que soy TDAH. Características del TDAH en adultos”

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