La guía definitiva para saber si eres una mujer autista

En el artículo de hoy os traigo una lista de características y vivencias muy comunes en personas autistas. En este caso, me he centrado en mujeres, ya que suelen estar más invisibilizadas, aunque la mayoría de los ítems también se aplican si eres hombre.

Antes de que empieces a revisarla, hay algunas consideraciones importantes:

Los ítems de esta lista NO son criterios diagnósticos de autismo. Más bien, son una aproximación que puede ayudarte a sospechar de autismo o a confirmar sospechas que ya tenías sobre tu neurodivergencia.

Es importante recordar que hay que cumplir la mayoría de los ítems para considerar que podrías estar dentro del espectro, ya que casi todo el mundo puede identificarse con algunos puntos aislados.

También ten en cuenta que algunos ítems son comunes en personas con atención divergente, (TDAH ) o altas capacidades. Por lo tanto, es posible que te veas reflejada en ellos sin que eso signifique necesariamente que eres autista.

Por supuesto, puedes tener altas capacidades, TDAH y ser autista al mismo tiempo. En ese caso, habrá ítems con los que no te sientas completamente identificada o que solo te resulten familiares hasta cierto punto.

Recuerda siempre que cada persona autista es un mundo y no todas presentan exactamente las mismas características, dificultades o vivencias.

Si eres adulta y has llegado hasta aquí sin un diagnóstico, lo más probable es que hayas aprendido a camuflar tus rasgos neurodivergentes. Esto significa que puede que no te reconozcas en algunos ítems en el presente, pero sí en tus versiones del pasado.

Además, si aún no estás familiarizada con el autismo, puede resultarte difícil responder a algunos ítems, ya que las explicaciones que te has dado sobre ti misma podrían estar incompletas o ser incorrectas (por ejemplo, podrías pensar que tienes ansiedad social cuando en realidad eres autista).

He realizado los ítems de esta lista atendiendo a criterios de socialización, intereses profundos, sensibilidades o perfil sensorial y estrategias de camuflaje.

Vuelvo a recalcar que esto no es un test ni un cuestionario de autoevaluación, y no hay un número concreto de ítems que debas marcar para considerarte autista.

No obstante, si te ves reflejada en la mayoría de los ítems, hay muchas probabilidades de que seas autista, y te recomiendo investigar más sobre el tema.

Ahora sí, aquí está la lista:

1. Siempre te sentiste diferente a la mayoría de la gente, como si fueses de otro planeta.

2. A menudo has sentido que esta vida no está hecha para ti, que las cosas te cuestan más que a los demás y que otros parecen tener instrucciones sobre el mundo que tú no tienes.

3. No solo te identificas como Persona Altamente Sensible (PAS), sino que además sientes que eres muy PAS.

4. Eres muy perfeccionista.

5. Te cuesta tener amigos o los tienes pero con un alto coste de energía física y mental.

6. Te cuesta sostener las relaciones, sobre todo cuando cambias el lugar o las circunstancias en las que se daban.

7. Las relaciones sociales te agotan. Incluso con personas de confianza, terminas muy cansada y necesitas tiempo a solas para recuperarte.

8. Tienes al menos una amiga pero sientes que la mayoría de gente no te conoce en absoluto.

9. Estar en grupo te resulta muy difícil, no solo porque te sobreestimulas y saturas, sino también porque te cuesta interactuar con varias personas a la vez y acabas sintiéndote al margen.

10. Rumias o le das muchas vueltas a lo que sucede después de cada interacción social: lo que dijiste, lo que dijo la otra persona, y si «lo hiciste bien».

11. A menudo tienes problemas para comprender lo que otros quieren o necesitan de ti.

12. Las conversaciones superficiales te cuestan, y aunque no duren mucho, te dejan drenada.

13. Para algunas situaciones sociales, como reuniones de trabajo o encuentros con conocidos, te preparas guiones mentales de lo que vas a decir.

14. Prefieres conectar con otros de manera online o a través de comunicación escrita.

15. Te cuesta hablar ( o directamente no puedes) cuando estás muy sobrepasada o sobreestimulada, frustrada, enfadada o cansada.

16. Te gustaría tener más amigos pero te sientes confusa acerca de cómo empezar y mantener relaciones.

17. Cuando una relación acaba puedes estar semanas, meses o incluso años rumiando acerca de lo que pasó.

18. Puedes tener amigos y pasar semanas, incluso meses, sin hablar con ellos; aunque estén en tus pensamientos, no sientes la necesidad de contactarles.

19. Te suelen decir que eres demasiado honesta o brusca y que dices las cosas sin demasiado tacto. A veces puedes incluso herir los sentimientos de los demás aunque esa no sea tu intención.

20. A veces no captas o entiendes bromas o chistes.

21. Te cuesta entender el significado de las metáforas.

22. A veces cuando dices algo en serio la gente piensa que estás bromeando.

23. En las conversaciones tienes la necesidad de cambiar de tema y derivar la conversación hacia asuntos que a ti te resulten de interés.

24. Has vivido situaciones en las que otros se han aprovechado de ti (y lo más común es que no te dieras cuenta en ese momento).

25. Tienes antecedentes de acoso escolar, o has sufrido o sufres acoso laboral.

26. Sueles apoyarte en exceso en familiares o en tu pareja para tomar decisiones importantes.

27. En las relaciones sueles adaptarte demasiado a los demás.

28. Desde pequeña, tienes intereses intensos y absorbentes, como la naturaleza, los animales, el desarrollo personal o, especialmente, la psicología y el comportamiento humano.

29. A veces estás tan centrada en tus intereses que dejas de lado otras facetas o actividades de tu vida.

30. Alguna vez te has obsesionado con alguien a quien admirabas.

31. Tiendes a ignorar otras responsabilidades y te cuesta salir del hiperfoco cuando estás inmersa en algo que te interesa; interrumpirte para atender otras tareas te resulta molesto.

32. Has pasado mucho tiempo estudiando el comportamiento humano: preguntando a otros, leyendo, haciendo cursos o estudiando psicología.

33. Coleccionas objetos de tu interés, aunque esas colecciones también pueden ser mentales: datos, información o conocimientos sobre temas que te apasionan.

34. Detectas olores y sonidos que pasan desapercibidos para la mayoría de gente.

35. A veces te olvidas de comer, beber, ir al baño o de cuidar tu cuerpo.

36. Hay ciertos sonidos y olores que te generan fuertes reacciones corporales, como nauseas p dolor de cabeza.

37. Tienes un historial de problemas de salud mental (trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad, depresión, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad, etc.), pero muchos de estos diagnósticos no terminan de encajarte, y las terapias o tratamientos farmacológicos no te funcionan, por lo que te han dicho que eres resistente al tratamiento.

38. Tienes una fuerte preferencia por ciertos alimentos y por la manera en que se preparan y presentan.

39. Ciertas comidas o texturas de alimentos te resultan muy aversivas.

40. Te gusta comer más o menos lo mismo hasta que te cansas y cambias de preferencia.

41. Sueles vestirte siempre de forma similar o te gusta usar distintas versiones de la misma ropa.

42. Eres muy sensible a los cambios de temperatura y tienes problemas en su regulación.

43. Siempre te han llamado tiquismiquis, te han dicho que eres muy especialita, muy sensible o exagerada.

44. Tienes una tolerancia muy baja al dolor. O muy alta. O ambas.

45. Evitas ciertos tejidos porque te resultan muy molestos al tacto.

46. Sientes que el mundo es “demasiado”: que hay demasiado ruido, demasiados estímulos, etc.

47. A menudo estás agotada, a veces sin saber por qué, o padeces fatiga crónica.

48. Sueles darle muchas vueltas a tus errores o posibles fallos.

49. De niña, preferías jugar sola o, si había otros niños, te gustaba ser quien manda.

50. Tienes un gran sentido de la justicia.

51. Cuando te gusta una canción la puedes escuchar una y otra y otra y otra vez hasta que te acabas cansando de ella.

52. Prefieres las rutinas y los cambios te desestabilizan.

53. Las transiciones de una actividad a otra te desestabilizan (por ejemplo, pasar del descanso a la actividad, de una tarea a otra o de un entorno a otro).

54. Puedes mirar a los ojos, pero mantener el contacto visual te cuesta.

55. A veces te han dicho que miras con demasiada intensidad o muy fijamente.

56. Te sientes más cómoda en las interacciones sociales si no requieren contacto visual, por ejemplo, al caminar

57. Cuando estás con otras personas, no puedes evitar copiar sus acentos y manerismos.

58. Constantemente monitoreas y ajustas tu lenguaje corporal —postura, gestos y expresiones— según lo que crees que requiere la situación social en la que estás.

59. Evitas discutir temas que te interesan porque ya sabes que otros probablemente no te entenderán, pensarán que les estás dando lecciones o que estás haciendo un monólogo.

60. Finges interés en temas que en realidad te aburren solo para mantener la paz social.

61. Monitoreas como otros te perciben para ajustar tu comportamiento si ves que te van a juzgar negativamente.

62. Te disculpas muy a menudo por cosas que no son tu culpa…o te cuesta disculparte aunque te hayan dicho que has hecho algo que ha resultado hiriente.

63. Escondes ciertos movimientos o manerismos cuando estás con otros para evitar su juicio negativo.

64. Te guardas opiniones para ti misma que crees que van a ser controvertidas o pueden crear conflicto.

65. Sueles compararte con otros y sentir que no estás a la altura.

66. Te cuesta nombrar, expresar y explicar tus emociones.

67. A veces te han dicho que tus expresiones faciales no coinciden con la emoción que se espera socialmente en una situación.

68. Sientes que para explicar algo tienes que dar muchos detalles y contexto.

69. Al llegar del trabajo, o al final del día o de la semana, colapsas. No es un cansancio intenso: es un colapso que te impide levantarte de la cama o del sofá.

70. Normalmente percibes el mundo en términos de blanco y negro, te cuesta ver los matices y, en ocasiones, otras personas te han dicho que puedes ser radical.

71. Sueles sentir que necesitas entender y encontrarle sentido a todo.

¿Te ves reflejada ( o reflejado) en la mayoría de items? Quizá no te sientes identificada pero ¿has reconocido a algún familiar o conocido que pienses que puede estar dentro del espectro autista? Si es así, puedes pasarle este artículo 😉

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