¿Eres una Persona Altamente Sensible?

                                            Ser hermoso significa ser tú mismo. No necesitas ser aceptado por otros. Necesitas ser aceptado por ti mismo. Thich Nhat Hanh.

La Alta Sensibilidad es un rasgo de personalidad que ha existido desde que existimos los humanos pero no fue descubierto como tal y se le puso un nombre hasta los años 90 por la doctora Elaine Aron (que es psicóloga y también PAS ella misma). La doctora Aron estima que estadísticamente entre un 15 y 20% de la población tenemos este rasgo.  

Como es hereditario tiene que haber alguien de tu familia que también lo tenga, quizás alguno de tus padres o abuelos (o cualquier otro familiar). Nacemos con él y lo mantenemos a lo largo de toda nuestra vida, aunque se puede gestionar de muy diferentes maneras según cada persona.

La Alta Sensibilidad no es ninguna moda ni una nueva teoría de la personalidad; ya se han hecho muchos estudios científicos por resonancia magnética donde se ha comprobado que las personas con este rasgo tenemos un cerebro con unas ciertas particularidades, por ejemplo, el área cerebral de la empatía está más activado en PAS que en la mayoría de no PAS, y la amígdala que es esa parte del cerebro que controla emociones, sentimientos, así como las respuestas de satisfacción y miedo, se activa más fuertemente que en las personas que no son altamente sensibles.

La alta sensibilidad no es ninguna una etiqueta sino que es el modo en que está configurado tu cerebro y sistema nervioso y que le da una manera de funcionar con unas pequeñas diferencias respecto al 80% de la población. Por ejemplo, tu corazón o tus pulmones funcionan de la manera que funcionan, independientemente de si a ti te gusta más o menos que sea así. Pues igual con el rasgo, tu cerebro y tu sistema nervioso funcionan de una determinada manera y esto en sí, no constituye ningún problema ni mucho menos una patología.

El rasgo como tal no es ni positivo ni negativo, pero hay que tener en cuenta que vivimos en una cultura y sociedad determinadas que no favorecen a las personas con ciertas características personales como la Alta Sensibilidad. Esto no quiere decir que no puedas tener una vida estupenda siendo PAS; quiere decir que siendo PAS vives en una minoría neurodivergente, y al igual que las demás minorías del tipo que sean hay unas desventajas que vas a tener que vivir (también la alta sensibilidad tiene sus ventajas, por supuesto)

En esta cultura muchas de las manifestaciones de esta alta sensibilidad son malinterpretadas o directamente se toman como algo negativo. Esta es una de las principales razones por las que siendo PAS puedes tener una autoestima baja, sentimientos de culpabilidad, de sentirse diferente y raro, etc.

Además vivimos en un mundo lleno de estímulos, y si no aprendes a gestionar tu rasgo, puedes sentirte sobrecargado con facilidad, o cansado o agobiado. La sobreestimulación es el mayor reto de la alta sensibilidad puesto que vivimos en un mundo muy estimulante para nuestro sistema nervioso.

Por esto, puede que siempre hayas sentido que tu sensibilidad es una debilidad o algo que te hace la vida más difícil. Muchos PAS aprenden a “esconder” su sensibilidad del resto del mundo, y desean en secreto que las cosas no les afecten tanto, no preocuparse tanto como lo hacen, y ser más como la mayoría, ser “más fuerte”, ser más “normal”.  

Las personas altamente sensibles funcionamos igual aunque somos diferentes: No todas las PAS somos iguales, ya que la alta sensibilidad lo que expresa es en una manera de funcionar y de estar en el mundo (no es una manera de ser). 

Por ello para entender bien la alta sensibilidad tienes que tener en cuenta otras características de nuestra personalidad, el ambiente en el que hayamos crecido, la crianza que nos hayan dado nuestros cuidadores y el tipo de experiencias que hayamos vivido.

Sin embargo, los cuatro pilares en los que se basa el rasgo y que estudió la d. E. Aron (y que si compartimos todas las personas altamente sensibles) son:

  1. Procesar la información de manera profunda: esto se manifiesta como una tendencia a pensar mucho, (fíjate que digo mucho, y no “demasiado” ya que no estoy comparando nuestra manera de procesar la información con la manera de la mayoría de gente)
  2. Intensa emocionalidad y empatía. ¿te emocionas fácilmente y te resulta muy fácil ponerte en el lugar de los demás?, ¿te emocionan las cosas hasta las lágrimas?
  3. Sobrestimulación: te sientes agotado, ¿te agobian los ruidos, las luces u olores fuertes, las multitudes, hacer varias cosas a la vez?
  4. Sentidos más perceptivos: eres muy receptivo sensorialmente, lo que tiene su lado bueno ( por ejemplo, disfrutas mucho de los olores de la Naturaleza) y su lado no tan bueno ( te molestan y te irritan los ruidos), por ejemplo.

Aparte de estos cuatro pilares básicos también se ha estudiado que el rasgo de la Alta sensibilidad te puede predisponer a una mayor sensibilidad al dolor, a los estimulantes (como la cafeína), los químicos y la medicación, así como a que tu sistema nervioso e inmune sean más reactivos.

Por otra parte, para entender bien la Alta Sensibilidad es necesario entender que NO es.

La Alta sensibilidad no es lo mismo que la introversión, que es más una manera de manejar la energía, aunque los estudios dicen que un 70% de los PAS somos también introvertidos.  

La Alta sensibilidad tampoco significa ser tímido, ni neurótico, lo que si ocurre es que muchas veces la gente en general y la psicología convencional en particular cae en esta malinterpretación de lo que es ser PAS, puesto que la cultura predominante no entiende o malinterpreta el rasgo de la Alta Sensibilidad ya que aún no se conoce demasiado.

El que tengas este rasgo tampoco quiere decir que seas hipersensible o susceptible, aunque frecuentemente el no conocer que eres PAS y no saber gestionar el rasgo de manera adecuada sí que puede hacerte más susceptible o que te afecten mucho las cosas (o al menos más que a la mayoría).

El ser Altamente sensible no es una patología ni ningún trastorno mental, aunque a veces así se malinterpreta por la cultura, los que nos rodean y los profesionales que no conocen el rasgo. Por ejemplo, tu sobreactivación puede confundirse con ansiedad, cuando no son la misma cosa (aunque puedes ser PAS y tener ansiedad, por supuesto).

No es algo que tengas que cambiar, ni que puedas eliminar, pero para vivirlo de una manera positiva es necesario conocer el rasgo y aprender a gestionarlo.

La alta sensibilidad no es algo que tengas que eliminar ni tratar, ni curar, sino que es algo a conocer, a gestionar y a honrar.

Y tú, ¿ eres una Persona Altamente Sensible?

Te espero en los comentarios 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *