“Siempre he creído y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de nuestra vida «
Ana María Matute
La mayoría de las PAS somos fantasiosas y soñadoras por naturaleza.
Y desde siempre hemos tenido a gente que nos ha echado en cara que tenemos muchos pájaros en la cabeza, ¡como si el ser un/a soñador/a fuese algo malo¡
No lo es.
El tener ese mundo de fantasía tan grande dentro de nosost@s nos da muchas satisfacciones.
Muchas veces, sobre todo siendo más jóvenes, la fantasía nos ha ayudado a escapar, por lo menos a ratos, de un mundo que a veces se nos antojaba hostil, o aburrido, o no cubría nuestras necesidades, distintas muchas veces a las de las de la mayoría.
La fantasía nos ha ayudado a sobrevivir en muchos momentos.
Y además, bien canalizada es una fuente de disfrute.
Así que ser fantasios@ en sí está muy bien. Ese no es el problema.
El problema es cuando no sabemos cuándo toca estar en la fantasía y cuando toca aterrizar en el mundo de delante de nuestras narices y que normalmente no nos gusta tanto como nuestras historias mentales fantasiosas.
Por ejemplo, cuando nos valemos de nuestras fantasías para medir qué tal nos va en la vida, lo más probable es que acabemos decepcionad@s, porque cuando comparamos la vida que tenemos con las historias fabulosas de nuestra imaginación, la vida decepciona siempre.
Claro.
Lo más probable es que lo que nos ofrece la vida día a día, momento a momento no sea tan perfecto como lo que nos cuenta nuestra mente, porque en la mente todo es ideal.
Y así, la vida decepciona, y la gente también decepciona.
Porque las personas, raramente se van a ajustar al guión que tenemos para ellas en nuestra imaginación.
Y cuanto más rígid@s somos con nuestras expectativas del mundo y de los demás, más nos vamos a decepcionar cuando la realidad no se amolde a nuestra fantasía.
Y así tienes muchas papeletas para que te persiga una insatisfacción vital crónica.
Porque en la vida tenemos que lidiar con la imperfección, y con emociones, y pensamientos molestos. Y en la imaginación no.
Además, con la imaginación podemos crear historias muy bonitas y agradables de reproducir en nuestra cabeza…pero también esa misma imaginación poderosa es capaz de fabricar historias de terror.
Historias de terror donde tú eres el protagonista.
Y puedes pasarlo realmente mal, perdid@ en ese mundo imaginario de posibles peligros e infinitas posibilidades de cosas terribles que te pueden pasar a ti o a tus seres queridos.
Y lo puedes vivir con una intensidad y una riqueza de detalles mucho mayor que el de la mayoría de gente.
En los trastornos de ansiedad por ejemplo, esta imaginación que tenemos nos puede jugar verdaderas malas pasadas.
Si habéis tenido algún ataque de pánico ya sabéis de lo que os hablo.
Bueno.
Así que una parte en el proceso de sanación o de tener una vida plena o una buena vida, como lo quieras llamar, para las PAS que somos muy mentales e intelectuales pasa por saber cuándo nos podemos dar permiso para soñar despiertos y cuando toca estar en la vida que tenemos delante de nuestros ojos.
Pasa por saber diferenciar tu fantasía, de expectativas, y de la realidad con sus imperfecciones.
Pasa por empezar a ver a tu mente como esa radio parlante que no necesariamente te está contando la realidad.
Pasa por empezar a reconocer que prácticamente todas esas fantasías horribles sobre lo peor que te podría pasar no son verdad.
Pasa por aprender cuando te vas a la mente para no sentir, y volver al cuerpo que es donde se sienten las emociones.
Porque en el cuerpo hay mucha más verdad que en las historias fantasiosas de la mente.
Pasa por que empieces a ser consciente de a qué cosas te conectas cuando estás en la mente, y de qué cosas te desconectas cuando no estás en la realidad, en el mundo.
Pasa por dejar de sustituir las emociones y las experiencias con otras personas por “pajas mentales” y permitirte sentir y relacionarte con los demás en el presente, no desde esa idea que tienes de cómo debería de ser el otro.
Porque al final, no se trata de suprimir esa parte tan bonita que tenemos que es la capacidad de imaginar y soñar, sino de saber cuándo “toca” estar en la imaginación y cuando toca “aterrizar” en el mundo que por cierto, muchas veces no está tan mal y nos puede dar muchas satisfacciones también.
Te espero en los comentarios 😉
.
Muy buen aporte. Gracias por compartirlo.
Muchas gracias Asunción. ;))
INSATISFACCIÓN VITAL CRÓNICA. PUES MIRA,SÍ. AHORA MISMO YO DIGO QUE SOBREVIVO, NO QUE VIVO. TODA MI RISUEÑEZ DE AÑOS ATRÁS SE HA ESFUMADO, Y VIVO MÁS TRANQUILA Y DESPASIONADA SÍ, Y MÁS PONDERADA Y MÁS PROPORCIONADA EN MI ACTITUD Y REACCIONES… PERO MÁS ABURRIDA. LA REALIDAD HUMANA ME ABURRE SOBREMANERA. NO ENCUENTRO NADA MOTIVANTE EN LOS OTROS, SALVO EXCEPCIONES DE ÚLTIMA HORA QUE ME DEVUELVEN LA LUZ A MIS OJOS. AHORA MISMO LO QUE MÁS ME LLENAN SON LOS VIAJES, LAS SALIDAS A LA NATURALEZA. INCLUSO HE PERDIDO MIEDO A LOS ANIMALES, Y ACABO DE DESCUBRIR EL PLACER DE ACARICIARLOS E INTERACTUAR CON ELLOS. AHORA MISMO SIENTO QUE ME DAN UN CARIÑO QUE NO ENCUENTRO EN LAS PERSONAS.
Y ESA TENDENCIA DE LA PAS A HUIR DE LA REALIDAD ES TOTALMENTE CIERTA. DE PEQUEÑA ME REFUGIABA EN MIS MUNDOS IMAGINARIOS PORQUE ME PASABA ESO, QUE LA REALIDAD ME ABURRÍA, O ME DABA MIEDO. LA MADUREZ DE LA PAS PASA POR SALIR DE ESE MUNDO Y PARTICIPAR DEL REAL, CON TODO LO BUENO Y LO MALO.
GRACIAS UNA VEZ MÁS POR TU BLOG MARIA.
POR CIERTO, HE LEÍDO EN UN PERIÓDICO DIGITAL, CREO QUE EL ESPAÑOL, UNA ARTÍCULO TITULADO: «LA GRAN MENTIRA DE LAS PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES» OJITO , PORQUE, COMO TÚ DICES, SE NOS PUEDE PATOLOGIZAR Y SE HABLA DE QUE ESTO ES CUENTO CHINO Y LO QUE TENEMOS SON OTROS TRASTORNOS.
ALUCINO.
Hola Nuria. Si, lo que cuentas de refugiarte en tu mundo interior porque el exterior te aburría nos ha pasado a muchas, jeje.
Y lo último que me comentas del artículo de El Español, pues es una pena, pero aun hay muchos medios y profesionales de la psicología que sobre todo por desconocimiento, imparten información incorrecta sobre el rasgo. Queda aún mucho que hacer en este tema…
un abrazo;)