17 de diciembre de 2020

Cómo sanar a l@s niñ@s altamente sensibles que fuimos ( y cuidar a l@s que lo son).

Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz

Tom Robbins

Yo desde muy muy pequeña ya hacía preguntas muy elaboradas y complejas cual interrogador del CSI.

En navidad avasallaba a mi pobre madre con un interrogatorio extenso sobre los reyes magos.

Quién eran de verdad esos misteriosos señores, quién envolvía tantos regalos y como eran capaces de estar en muchos sitios al mismo tiempo.

 Y si ya existían cuando el niño Jesús, ¿cómo es que seguían vivos todavía? ¿acaso habían encontrado el elixir de la inmortalidad?

Por un rato las explicaciones que me daba mi madre me convencían, pero mi mente siempre volvía a la carga con más y más preguntas.

Este es un signo muy claro de una niña PAS con altas capacidades.

No solo el hacer muchas preguntas, sino la profundidad y complejidad de las mismas.

Much@s niñ@s altamente sensibles (aunque no tengan también altas capacidades) hacen este tipo de preguntas que no son tan comunes en el resto de l@s niñ@s que no tienen el rasgo de la alta sensibilidad.

Porque l@s que somos así, ya de pequeñ@s necesitamos saber cómo funciona el mundo, la gente y nosotr@s mism@s.

Y hacemos preguntas complejas e incluso de corte existencial a unas edades que se presuponen muy tempranas para hacer ese tipo de preguntas.

Y de mayores seguimos teniendo esta misma necesidad de saber y esta mente cuestionadora, por cierto.

Otra cosa es lo que hayamos hecho con lo que somos, pero el niño o niña curiosa que fuimos sigue dentro de nosotros.

Por eso a much@s de estos niñ@s (sobre todo si son extrovertid@s, que son más “visibles” que si son introvertid@s) algunos profesores y demás adultos les empiezan a tachar de niñ@s problemátic@s.

Y ven provocación en muchas de sus conductas, donde lo que hay en realidad, si lo supiesen interpretar, es una mente muy potente que hace lo que sabe hacer y una sensibilidad alta que también pasa desapercibida y es malinterpretada.

Y a est@s niñ@s, no les valen las explicaciones superficiales y simples del mundo mayoritario, ni los porque yo lo digo, o porque es así y punto del mundo de los adultos.

Porque tienen una mente hambrienta de respuestas que la mayoría de personas no buscan en su vida.

Y se hacen preguntas que normalmente chocan contra un mundo adulto que no está preparado para contestarles como necesitan.

Y así van acumulando preguntas que se dejan sin resolver, dejando al niño o la niña en un mundo que se le empieza a antojar demasiado complejo, demasiado inseguro, demasiado amenazante, inabarcable e incomprensible para su pequeña mente y su pequeño ser.

Y empieza a nacer en much@s niñ@s, aunque no sean capaces de describirlo claro, esa sensación de inseguridad crónica, no necesariamente en uno mismo (que si se dan ciertos factores también es probable que la desarrollen) sino en el mundo, en la vida, en los adultos en los que se supone que tienen que confiar y en los demás, en definitiva.

Y se empiezan a desligar de ese sentido de seguridad que tenían de más pequeños (si han tenido unos cuidadores apropiados).

Porque si los adultos que se suponen que están ahí para apoyar, para sostener, para dar respuestas, no saben o no pueden darlas, lo más probable es que l@s niñ@s se sientan muchas veces abandonad@s a su suerte.

Además, desde pequeñ@s empiezan a ver lo malo que hay en el mundo: las guerras, los niños que están en condiciones de pobreza, etc.

Y se sienten impotentes.

Y sus pequeñas almas no pueden sostener tanto dolor como ven a su alrededor.

Y quieren solucionar los problemas del mundo, empezando por los problemas que ven o que intuyen que tienen sus padres.

Y no les corresponde arreglar los problemas de nadie, claro, pero sienten una angustia interior fuerte que les impele a hacer algo para ayudar a los adultos a los que quieren.

Por eso los adultos altamente sensibles y las PAS con altas capacidades nos tenemos que entender a nosotr@s mism@s, para poder evitar a esos niños y niñas altamente sensibles, toda esa angustia de no saber, y para poderles dar las respuestas que nosotr@s de pequeñ@s no tuvimos, que nuestros adultos no nos pudieron dar.

Y también tenemos que entendernos por nosotr@s, por esos niños y niñas que llevamos dentro y que necesitan que ahora seamos el adulto que siempre necesitaron.

Y tú, ¿cómo eras cuando eras pequeñ@?

PD:Puedes compartir tu experiencia en los comentarios y así ayudas a otr@s que se puedan sentir identificad@s contigo.

Feliz navidad a tod@s.

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Por cierto, mando mails semanales donde hablo de la alta sensibilidad y doy consejos prácticos y útiles, además de responder dudas de lectores. Si te quieres apuntar es aquí.

6 comentarios en “Cómo sanar a l@s niñ@s altamente sensibles que fuimos ( y cuidar a l@s que lo son).”

  1. De reelaborar tu biografia se saca mucha confianza, la confianza que un dia perdimos, mirando bien hay cosas buenas hasta de los recuerdos traumaticos, una vez comprendido que no tenemos culpa por responder distinto que el resto, y que nuestra conducta en realidad era la correcta, aunque no fuera entendida ...

  2. Es tal cual como dice el texto. Siempre quise( y aún quiero) saber más profundamente todo del mundo y del Universo. Aún cuestiono las religiones, y me doy cuenta de cosas que la mayoría no ve. Que bueno hubiese sido en mi infancia saber todo esto de ser PAS, seguramente no me hubiera sentido tan rara, tan incomprendida, ni tan sola. Gracias por el relato.

  3. Qué bueno el artículo... me siento identificada si miro varios años atrás.

    Yo escribía todas esas preguntas sin respuesta en mis diarios. Ahora, cuando releo los diarios me doy cuenta de que sigo siendo la misma niña con las mismas preguntas sin respuesta. Y a veces me alucino de ver que era igual con 10 años que con 41 que tengo ahora. Supongo que la esencia de la persona no cambia nunca. Lo que cambia es la manera de relacionarnos con el mundo.

    La diferencia de antes a ahora es que con el tiempo he ido ganando seguridad y he ido aprendiendo a gestionar.

    Gracias. Abrazos.

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María Gómez Psicología

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